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martes, 28 de mayo de 2013

Banda sonora para entrar hacia la ducha

En cada unidad entrar hacia la ducha con radio-musical se hace distinto, venas heterogéneas de desiguales ritos, pies y formas. Mezclas de agua y sonido, pedazos de vida, juego de componentes sutiles.

La regadera es parte fundamental en esta orquesta, trazada industrial de múltiples grafías. Trama de aguados aplausos, masajista silenciosa, armario de temperaturas, esponjilla de repasos mentales. Telón de  tuberías que después de la pared se esconden. Simulador de lluvias, cargador de energías, proceso gradual por sanitaria independencia. Art-deco, idea de Hitch-cock, pintura de vanguardia. Llave administradora de recursos,  club de reanimación, localidad de oscuros crímenes, táctica de supervivencia. Deber pos deportivo, uso obligatorio en las piscinas, precio de múltiples casas. Práctica grecorromana implementada por un medico francés para el aseo de prisioneros en Haute-Normandie

Pariente lejano de arroyos, familiar de los canales. Acción y sustantivo. Cabina distinguible individualmente, cerrojo voyerista, casino de accidentes. Cascada manual de júbilos, acuerdo mutuo de parejas. Filosofía indocumentada, ejercicio de natación corporal, novedad prohibida en los buses. Teatro de composición sexual. Área sospechosa para quedarse dormido, micrófono fabulado, codiciada serpiente acuática, necesidad secundaria en viajes. Cuarto de lágrimas, sugerencia anti-bacterial medica, habitación importante, perímetro de alianzas, figura espinosa para interpretar sueños.

Desentrañar la sensación de mantial descenso para que lo material-corporal con el agua descanse ¡Gran invitación! Anarquista liberación de piel, quitarse los trazos de las horas, acompañar con jabón, pensar en nimiedades por alguna razón relevantes, remover impurezas, componer la ruta, idear un cambio, visualizar comidas futuras, juagar, respetar el cuerpo, hidratar el alma. Tic, la última gota se fue por el desagüe.


Espacio extraordinario en círculos sonoros. El oído en presencia constante, la furia instintiva del agua, manos a la cara frotando un rostro, la puerta, el silencio. Procuro invitar a la música a que me acompañe. Ser el director de la orquesta, darle uso a los parlantes, programar la función, editar la propia imagen, iniciar canciones, decidir el próximo track, sorprender con un tema, cambiar artistas por semanas. Satisfacer la autonomía, componer los días. 

También, la radiodifusión como instrumento ayuda. Adictivo informante, primogenito portátil, dinámica para buscar frecuencias, jazz y película de Mr. Allen. Psiquiatra de conductores, trasmisor de señales y mensajes, variedad en géneros periodísticos, inmortal lenguaje, mesa redonda de subjetivos puntos de vista, kriminal discurso de los Cadillacs. Producto nacional de emisoras, tecnología globalizada de la comunicación, placer insospechado por quitar la máscara de los secretos tranquilos.

Festejo al poder ingresar a la ducha con sinfonías. Actividad  lenta o apresurada. Despertador de músculos y articulaciones, alivio lumbar. Preparador instrumental depurador de gérmenes, bienestar inmediato, sereno estimulante de defensas, pedal del metabolismo, productor de confianza, reflexivo hidromasaje . Singin’ in the rainMeditación lunar, recompensa excepcional después de una jornada, impulsos de sonido original. Ventanal apertura de estrellas  para bañar la noche cuando la orquesta compone melodias del agua. 





El Capitán
Banda Sonora - Sonidooriginal



jueves, 28 de marzo de 2013

Caminar de forma erguida



Desde hace seis meses estoy empeñado en caminar erguido. Adquirir una mejor postura  con la voluntad de cuidar mi columna vertebral.  Ligeramente mirar hacia el suelo durante mis trayectos, procurar levantar y sostener la cabeza. He comprendido que peregrinar rígidamente es una necesidad. De las tantas nimiedades físicas que representan poderosos actos simbólicos. Fundamentos comunes se aplican cuando se aumenta la velocidad, al correr o al trotar. La postura trasmite expresiones sin necesidad de palabras. Ante la tentativa de entender sobre doctrinas de educación física propongo la fuerza de la comunicación no verbal a través de los golpes de mis pasos.

Tengo adicción a caminar, acción estimulante y saludable.  Entretiene mi sentido de la observación que autoriza percibir e imaginar historias. Rutina de sensasiones no cotidianas. La acción de rastrear el ritmo rural o ciudadano, disfrutar de los juegos con mujeres de hermosas miradas, esperar un cambio de semáforo, cruzar asombrosos parques, conquistar lagunas, inhalar smog mezclado con árboles, alcanzar cimas de montañas, subir o descender escalones, descubrir habitantes colmados en narraciones que componen las ventanas. Sistema para comparar los días, para encontrar la llegada de la luna desafiando emociones. Ejercicio muscular que da alegría a los sentidos, descansa mis brazos, despierta articulaciones, razones que argumentan el porqué sumergirse en ciudades.

#PublicLibraries Bibliotecas Públicas Bogotá, Colombia
Caminar es un acto natural de equilibrio. Apropiación del espacio común que genera sentido de pertenecía. Una manera de expresar libre albedrío, naturalidad humana, derecho de locomoción, habito deportivo. Útil para digerir comidas, para burlarse del tráfico, para recorrer distancias, para sentir la ciudad con los ojos abiertos. Método probado para encontrar andenes, merodear edificios, conocer terrazas, pasear senderos, rondar antiguos hoteles, visualizar enormes casas que por fuera no parecen enormes, detectar teatros, husmear largos caminos, transitar angosturas urbanas, trasladarse por prodigiosas avenidas que explotan en vivos colores.

44 años del Planetario Bogotá, Colombia.  Modernización y Reapertura. Marzo 2013
Prefiero los días soleados salvo que por suerte tenga conmigo un resistente paraguas que haga de la lluvia la más entretenida de las funciones. Practico la pausa por el glorioso café, divagar en librerías, leer revistas en tiendas musicales, deleitarme con la luz de las farolas. Una fórmula perfecta para poder dar gracias a mis pies por hacer la magia delicada de avanzar mi cuerpo. 

En la ejecución del acto de circular la magistralidad aparece en el ritmo que marcan la respiración y la música. Instrumentos portadores del tempo. Esplendida unión de elementos que componen melodías que calman el aire, que informan, que al corazón rejuvenecen. Radio play, reproducción aleatoria, repetir canción.



#BookShops Librerias. Bogotá, Colombia
Hay largos instantes en que desconecto los audífonos para oír mis pasos, comparar el ruido de diferenciados zapatos. Salen de mis oidos para percibir los pájaros, predecir el motor de un carro o del autobús que pasa, escuchar las risas de pequeños gigantes, el gemido de la vaca, la cocina caliente, los perros ladrando, la sorpresiva moto. Sentir la trágica sinfonía de pitos acelerados que en mi mil conjeturas dispara. 

Es disgustante andar sin rumbo, perderme lo apruebo solo si es necesario para con posterioridad encontrarme. Prefiero deambular extraños vacios con intenciones anticipadas, preparar mi recorrido. Marcar la brújula mental que hacía muchos destinos conduce.   La orientación como agil orgullo mental que da provecho al escenario en donde subsisto.


#BogotaTheatres Escenarios artísticos. Bogotá, Colombia
Fue una tarde con mis perros caminando que percibí que lo estaba haciendo incorrectamente. Comprendí que es saludable conducir mi postura. Símbolo de seguridad, oportunidad adecuada de entrar con la frente en alto en el combate de muchas cejas. Proclamación de vitalidad con pinceladas de egocentrismo. Elemento de seducción, manifestación del respeto por el otro, inspección del aquí estoy, del tener valor. 

He venido practicando enderezar mi espalda pero aún no lo he logrado por completo, a veces vuelvo a jorobarme de cara a desconcertantes seres. Si no es por culpa de un saludo, la genuflexión despierta desagradables instantes. Es imperioso responder por el acto de existir. Procurar corregirme con el deseo siempre de seguir avanzando. Un minuto de advertencia para recordar que adelante o detrás de mi es posible que aparezcan otros ojos de ciudad.



#CityEyes
La práctica de estar erguido me ha complacido con variados encuentros, flechazos de corto instante, agitadas energías, enamoramientos enajenados, amicales licores. Espejo de dulces reflejos de madre e hija, la fábrica de prominentes sabores, fumigador de timidez, aniquilador de ignorancias, anfitrión en bailes inesperados, receptor de amaneceres desde asombrosos paisajes.

Quiero observar con cautela lo que esta ante mis labios, es un constante deseo que me obliga a mantener la cabeza en alto. Confesarle a la ciudad sonriendo que yo también he experimentado el peso de estaticas mañanas cuando en uno de esos días el antídoto apareció en el instante en que el Systema Solar sentenció cantando que para vivir caminando la cuestión es ser feliz.


El Capitán

jueves, 31 de enero de 2013

Metamorfosis del ejercicio


La siguiente no es una historia Kafkiana por profunda, absurda, o literaria. No corresponde a alguna exquisita pieza de teatro. Quizás reveladora. Si. Del símbolo de una transformación. Representada en inversa forma a como lo hiciera el joven Gregorio Samsa. Entiéndase  la transfiguración de aquella criatura indescifrable a ser humano. Un darwinisimo físico-mental puro.  Despertar del inconsciente.


Procurare ahondar con claridad. Hace un largo tiempo concebí la humana idea de que a mis 25 años debía comenzar a dejar los malos hábitos. No lo he logrado por completo pero en el proceso intento forjar una proteínica vitalidad. Recorriendo el objetivo de longevidad por alguna de las tertulias con mis padres se fermento la obstinada obsesión de  activar el ejercicio. La consigna sería una lógica simple: envejecer con todas las de la ley. La complicada misión de elección del momentum para iniciar ha sido resuelta. Caluroso debate entre el amor o el deporte. Evito pronosticar sobre aquellos ingredientes. No quiero ser manojo de cursilería. Prefiero definir su revelación como exorcista de una voz interior. Inmortalizador de memoria.

Tengo la convicción de que cada ser humano nació ligado a una actividad deportiva. Difícil ha resultado el camino mio hacia la más placentera. En el colegio estuve en varios deportes. En ninguno fui bueno. La llamada falta de motricidad. Durante la mayor parte del bachillerato odie la clase de educación física. Yo de piel clara como el queso. Un palillo en bruto. Aborrecía vestirme de cortos pantalones azules. Autentico modelo del mundial Italia 90. Toda una propuesta vintage para la presente época.  No soportaba ni la ropa ni la clase. Pensé que moriría con ese amargo recuerdo. Sucedió todo lo opuesto. El tiempo apareció envuelto en una aleatoria oportunidad. Descubrí al longboard. Extraño concepto californiano: surfear el asfalto. Es literal. No mienten. Lo comprueba mi satisfacción al conocerlo en persona. Se conjugan sensaciones. El viento en la cara. Movimientos acompasados. Derrapar. La coordinación individual. Control de límites.  Entendimiento en manada. Una tabla y cuatro ruedas. Quien lo iba a pensar. Solía ver el skate complicado a la distancia. Sonaría pretencioso afirmar su conquista cambiadora del curso general de mi historia. Sencillamente lo conocí, repentina conexión, se quedo. Gotas del picante que faltaban. El dulce de leche se derritió junto al queso. Balance definitorio de todo principio fundamental. Localizar el control del cuerpo sobre la tabla. Dominar la maquina. Vivir es adentrarse por un oscuro sendero cazando equilibrios. Colocar contrapesos emocionales. Ser la bascula implacable de motivadores fracasos.  La natural evolución es la recompensa perfecta. El progreso se manifiesta. Aprender del colapso se vuelve inevitable. Cosas que me regala la vida. Súbitamente el vacío deportivo se ha llenado de contenido.

Del amor, la chispa que despertó la hábil tarea de ejercitar el cuerpo resulta bastante sencilla. Enamorarse existe del mismo modo que el desamor, su antítesis.  En conjunto forman un cuerpo infinito de sentimientos. Aquel confortante pero agotador proceso de aventuras placenteras ha arrojado el aprendizaje, hasta ahora, de comprender que mi amor viaja cargado de memoria. Se posa de mujer en mujer. Ahí vive. Tras el corazón de alguna desconocida.   Homérico viajero. Como el clandestino pintado por Manu Chao. El caso, deseoso de volver a amar, me propuse sentirme colmado de hermosura. No habría vuelta atrás. En adelante me declararía un guapo en potencia. Me tomo el atrevimiento de refutar al respetado Toxicómano Callejero pero "los guapos somos más". Un acto egocéntrico, egoísta y estimulante. Que pone emoción al juego de miradas. No es un narcisismo. Tampoco sufro de metrosexualismo desenfrenado. Con humildad  aplico la lógica: ¿Las guapas gustan de majos?, o a lo mejor estaré equivocado.

Frente a la sumatoria de ingredientes aclara una predecible consigna: hacer ejercicio. Detrás de muchas caídas (sin contar las que vendrán) he interpretado que desear perfeccionar mi autoridad sobre dicha tabla  es entrenar físicamente. Un requisito evidente en toda actividad deportiva. Cansado de caerme entendí que quería seguir siendo guapo. Procurar evitar cualquier tipo de lesión hasta el número máximo de posibilidades. Estar en óptimas condiciones para seguir saboreando los fatales jugos del amor. De otros tantos placeres.

Hoy, sigo haciendo ejercicio. Convive entre mis hábitos. Terapia recuperadora. Ensamble de rutina. Una metamorfosis de lo desconocido a lo humanizando. Trasmutación desinfectante. Sudorosa. Matutina. Cambiante de las predicciones del clima. Piadosa de descanso los fines de semana. De vez en vez por temporadas. Cualquier persona de razón sabe que tanto el cuerpo como la mente ruegan por reposo. No sé cuanto valla a durar esta pendejada. Pero me agrada. La disfruto. Comienza bien la jornada. Materializa el carpe diem. Desembolsilladora de un maravilloso carácter. Pronosticado por el virtuoso Murakami: los audífonos se integran con extraordinaria plenitud. Otorgarle apertura a la música, sintonizar la radio: ¡oh! embriagadora delicia. Agradezco haber nacido en la generación de Radiónica. Aprecio el sentido de la radio de Alejandro Marín. Muchachos formados, diría mi padre. Degustación de los Clash, movimientos rítmicos con The Maytals. Convocar a la reflexión mientras entreno para la vida. Manifestar el yo auto-critico. Formar imaginarios. Hacer conjeturas mentales. Diseñar arquetipos e historias. Meditar  sobre lo pulsado. Después de todo, así es presentada la anunciada consigna de anterioridades.