Mirada
breve en tres actos
PRÓLOGO
Cortina roja. Se descubre la emblemática imagen: la bala en el ojo, tomada de la película le voyage dans la lune de George
Melies, telón de fondo que acompañara toda la obra.
Aparece el autor. Sale avivadamente.
Porta una gorra de marinero y un calendario en la mano.
Hay seres humanos que ven con
desagrado la llegada de los lunes...(Pausa)¿Quién habrá sido la primera persona en
pensarlo?. Respetable posición que no comparto. Intrigante costumbre
que predisposiciones conspira. Detractora de infinitas madrugadas. Compañía de
piratas que zarpan elevando banderas de depresión, pesimismo, ansiedad o
melancolía. Tripulación de falsas voces proféticas. Conjunto organizador de la
peor mafia de mal humor. Feroces figuras que atacan con anticipadas reflexiones
mentales. Trasmisores de un incomodo virus, asesinas del disfrute, artistas que
condensan tristes momentos, comunidad de antipatías profundas. Fabricadores
de ironía que arrebata vientos de calma. ¡Valla contemporánea idea!
Esa larga hilera de nómadas
tripulantes ha encontrado vías de apoyo. Energéticas expresiones propagadas
en redes sociales. Coros musicales que critican abiertamente. Malhumoradas estrofas que se repiten desenfrenadamente en
cavernícolas tabernas.
Incluso temo pensar que Día Luna, Día Pena,
sobrenaturalmente compuesta por Manu Chao, es el canto a un lundi noir. El que dijo adiós a unos ojos, el que desahogó las
condenas. Contenedor de la insoportable pesadez del ser, cargas acumuladas sin
nombre, que impulsan a compensar degustando sonidos de buena suerte.
Sediento de aprovechar los días concedo
mi absoluto rechazo a la obstinación de aborrecer el más mínimo instante que
acompaña los lunes. Velero de desperdicio. Atestado de inutilidad absoluta. Que
aspiro derrotar en la batalla. “Gracias profesor Clodomiro gracias”, diría mi
padre. Gracias García Lorca, gracias Chéjov, agregaría yo seguidamente.
Intereses creados que despiertan una actividad inusitada para positividad de
las formas. Despiadado investigador de la revista semanal del carpe diem. Voz reaccionaria provocadora
de alboradas y nocturnos saludables. He aquí el Capitán de particulares tormentas. El mismo
que da la orden de apretar los cabos para manejar las velas y soportar los
palos. Navío sin cobertura oxidada, conductor del timonel hacia aguas cristalinas,
conquistador de provechosos aires. Dispuesto a ver el sol desde la proa cuando
la oscuridad se acuesta.
ACTO
PRIMERO
La hipótesis concede origen a la belleza etimológica
de la dicción: lunes. Derivada del latín dies
lunae, traductor de días de luna.
En francés, lundi, en italiano, lunendi. En antiguo sajón monandaeg. Abuela de la poética palabra moon. De donde surge Monday, en alemán Montag. Exquisito homenaje a uno de los elementos más encantadores
de la naturaleza humana: la real y mítica luna. Deidad inquietante y seductora.
De circunferencia eclipsante. Desafiadora en fotografías para amateurs fotógrafos. Amante introvertida
de estrellas. Silenciosa, hermética acompañante. Tan marina como el océano, tan
terrenal como la arena. Replegada en
sensualidad y ternura. Luz de muchos barcos que con naturalidad se esconde.
Halo provocante de felices sensaciones, derivadas del amor a la Venus de las mujeres.
ACTO
SEGUNDO
El sendero que conduce hacia el
destino de la luna, aparece entre domingo y martes. Durante el trayecto, surgen quienes atribuyen un estúpido temor a la creencia occidental que da comienzo al
hebdomadario los lunes. No veo porque asustarse. Periódico anfitrión de
magnánimos aprecios. Tiempo irrenunciable de inicio de un todo. Reloj
despertador de los horarios. Buongiorno
lunendi (se inclina en reverencia). Parlante colocado en estribor.
Reconocedor de los meritos que producen los fines de semana. Energético mirador
hacia la ducha, primogénita necesidad que la satisfacción despierta. Introductor
de radios y bocinas. Espuma protectora de susceptibilidades. Máquina de afeitar
para malos pensamientos. Tutora del desayuno. Campana que da el aviso de levar
anclas, de abandonar el muelle para embarcarse a la producción en olas profundas, a la pesca de suculentas
especies. Quilla, espina dorsal del barco. Remedio
contra las enfermedades causadas por aburrimiento. Placer de regresar al hogar a preparar
los frutos de las redes con una sonrisa. Clavar las uñas del ancla, orgullo de
provechosa primera jornada. Satisfacción de elaborar una vida que me gusta. Relámpago de recompensa
para elegir entre oporto o copas de vino. Fantasía de las noches de los lunes
que a los marineros encanta. Sacar del anonimato los versos del Capitán. El deleite indefinible de la lectura. Cautivarse con sucesos e imágenes que trasportan hasta Manhattan, cruzan el
llano en llamas, mueren para revivir en Venecia, documentan el Atacama,
condenan a Siberia. Sexualidad desconcertada entre los diseños de la casa con aromas en los labios a yerbabuena, canela, ligeramente a menta. Blue moon-day, literalidad anestesiada que posa sobre los balcones. Aguardar con calma el
próximo ciclo ignorado. Arrivederci
lunendi.
ACTO
FINAL
(Reflexivo y meditabundo). La culminación
del encanto unes anuncia la partida
en la letra L. Idóneo vocablo para encontrarme a confrontar clandestinamente con
artistas de la Belle Époque, soñar bailando con Duke Ellington o Coleman Hawkins, profundizar en mapas, escribir con tinta que mancha, sentir en
tocadiscos velocidades de jazz manouche,
salir a caminarte, que llegue un nuevo cine que hable solo de ti. Para recibir
caricias de femeninas manos, para no contestar teléfono, para en tus segundos descansar. Je vous en prie Madame Lune.
Pocos pescadores aun recuerdan el
clamor de las trompetas en el Palacio de Versalles, donde celebrando eufórica
fiesta Luis XVI ordenó a un viejo de conocidas fragatas improvisar ligera poesía
so pena de morir en los leones guardias. Armado de valor, él marinero procedió
a la ejecución del mandamiento:
El sendero hacia el día
señalado en que se publicaron las palabras
Martes,
Miércoles,
Jueves,
Viernes,
Sábado,
Domingo,
Los días son para aguardarte a enamorarte, Luna;
Quisiera ejecutarte espontáneos cariños,
Hacer tutela de ti, ser el abogado de tus horas;
Protegerte frente a cualquier predicción mortal
Que pueda desequilibrar mi calendario ambulante,
FIN
El Capitán
Actos de honestidad
extraídos de una bitácora olvidada
Adenda. Música de fondo sugerida: Count Basie- Topsy. Cuando los instrumentos hablan.
Las cosas se van imponiendo en la costumbre y los lunes tienen mala prensa. En verdad es la Luna, como el día del señor, el domingo no es otra cosa que el Sol. Un saludo.
ResponderEliminarMuchas gracias John por el comentario. Cada día de la semana posee su significado etimológico e individual. Saludos
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